Algunas prendas no se conservan por su valor material, sino por lo que significan. Un vestido que acompañó una despedida. Una tela que bordó una madre. Una camisa que aún huele a infancia. En Águeda Valle, esos vínculos no se archivan: se honran.
Cada transformación es un acto de escucha, una forma de prolongar lo que no desea desaparecer.
No se parte de una tela. Se parte de una historia
Cuando una prenda ya no puede usarse, pero sigue teniendo algo que decir, quizá solo necesita una nueva forma de estar presente.
En Águeda Valle, cada proceso comienza con una conversación pausada. Se atiende el significado, se cuida la intención, y se propone una transformación que no borra, sino continúa.
