“Nunca he recibido tantos comentarios por algo tan silencioso. No es ostentoso, pero tiene algo que llama.”
Marta R., Sevilla
Cada bolso de esta colección es un homenaje a lo que otros dejaron atrás:
telas antiguas, mantones, cortinas, tapicerías dormidas… Textiles con carácter, marcas de uso, bordados que hablan. Águeda los escucha y les da otra forma de existir.
Aquí no hay tendencia. Hay intuición. La tela manda: su dibujo, su textura, su historia. El bolso surge como una consecuencia natural del material, no como un diseño impuesto.
Cada pieza se corta, se refuerza, se cose a mano.
El interior se alinea con el exterior, y los detalles nunca compiten: acompañan. Hay saber. Hay cuidado. Hay un ritmo artesanal que se nota en cada costura.
Las piezas no se reproducen. Porque los textiles tampoco. Cada bolso es único, y lleva consigo la memoria de lo que un día fue otra cosa, en otro lugar.
“Lo que más me sorprendió fue cómo la tela parecía haber nacido para ese bolso. Como si lo llevara esperando años.”
Elena V., Plasencia
