Crear con las manos, es hablar con el alma.
Águeda Valle, no trabaja con materia, trabaja con memoria. Cada forma que modela, cada hilo o textura, lleva impresa la historia de sus raíces.
Detrás hay una misión silenciosa, dar forma a lo que estaba roto. Un alma que llega con el impulso de reconstruir. Su arte es el eco de historias pasadas que reviven y transcienden lo ordinario, convirtiéndolo en extraordinario.
Sus manos guardan la memoria del linaje. Son el puente entre el alma y la materia, manos que, al crear, recuerdan.
“Honro la fuerza que me precede, y mis manos crean desde la calma, el amor y el respeto al ayer”